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EN ARGENTINA
Noches de tango gay
BUENOS AIRES .- En sus orígenes, el tango era en muchas ocasiones bailado entre hombres. Una perdida tradición que ahora se recupera en las milongas gays, donde parejas homosexuales se entregan a esta sensual danza típica de la capital argentina, meca del turismo rosa en Sudamérica.
Los puristas del género probablemente se lleven las manos a la cabeza. El sensual baile porteño, sublimación del erotismo heterosexual, invadido por cientos de homosexuales, en su mayoría turistas, deseosos de conocer los rudimentos de esta sugerente danza de manos de expertos bailarines en las milongas gays. Y es que desde que la capital argentina legalizó en el 2003 las uniones civiles entre parejas del mismo sexo se ha convertido en toda una meca del turismo rosa.
Parejas de hombres y mujeres mayoritariamente españoles, alemanes, británicos, estadounidenses o procedentes de otros países de Latinoamérica se dan cita noche sí noche también en las milongas -lugares tradicionales de baile de tango- 'gay-friendly', especialmente creadas para que los homosexuales de turismo por la capital argentina puedan practicar esta danza sin sentirse discriminados.
Un ritmo diseñado para parejas formadas por un hombre y una mujer que exige una serie de adaptaciones al baile entre hombres. Y es que no es lo mismo manejar a una mujer de 50 ó 60 kilogramos y de flexibles articulaciones que a una pareja masculina que ronde los 80 ó 90 kilos de peso y que cuente con menor elasticidad. De ahí que, para conseguir la compenetración y fluidez que caracteriza a esta sensual danza, los bailarines deban aprender una serie de señales indicadoras que les prevengan a tiempo de los movimientos de su pareja.
Un difícil pero divertido entrenamiento que los asistentes se toman muy en serio, dejando de lado las frivolidades. A La Marshall, una de las milongas gay pioneras y de las más concurridas de Buenos Aires, se viene a sudar, no a ligar. Tras el ensayo, las parejas, entre las que se cuelan muchas compuestas por heterosexuales tolerantes, ponen en práctica las enseñanzas en el salón de baile.
Aunque parezca el epítome de la heterosexualidad, el tango, nacido en los arrabales marginales de Buenos Aires a principios del siglo XX, era en sus comienzos bailado en muchas ocasiones entre hombres, ya que las prostitutas solían ser las únicas mujeres autorizadas a bailarlo. De este modo, los hombres practicaban entre ellos los pasos de baile con los que más tarde seducirían a las féminas.
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