El bicampeón batió por unestrecho 15-14 a El Paraíso, que terminó jugando con 8 goles de handicap menos que su rival y quedó eliminado
Diálogo imaginario entre dos aficionados, uno que presenció ayer La Dolfina vs. El Paraíso y otro que no:
–¿Y? ¿Cómo salió?
–Imaginate... Adolfito jugó todo el partido. El que no lo completó fue Pite Merlos, que se cayó en el 6º chukker. Entró un chico de 6 goles por él.
–Ah, bueno. ¿Por cuánto ganó La Dolfina?
–Por uno.
–¿Cómo? ¿Por cuánto?
–Sí, por uno...
Bien podría haberse dado esa charla ayer por la noche, u hoy mismo. Y el espectador que habría puesto algo de suspenso en la charla, en efecto, habría sorprendido a su interlocutor. Porque que La Dolfina Jaeger-leCoultre, el conjunto de Adolfo Cambiaso y bicampeón de Palermo, haya vencido por apenas un tanto de diferencia, 15-14, a El Paraíso, el equipo que juega con suplentes, es una sorpresa. Es cierto que al 114º Campeonato Argentino Abierto Movistar nada le cambia ese resultado en cuanto a números, pero sí varía algo el panorama del torneo. No para El Paraíso, que ya está eliminado de la carrera por la copa, pero sí para su vencedor, que dejó dudas acerca de su funcionamiento.
No había intranquilidad en los palenques de La Dolfina tras el partido de la 2ª fecha de la Zona A. Los ganadores valoraron la importancia del triunfo y apuntaron que por momentos jugaron bien. Pero es insoslayable que en los últimos 17 minutos de los 56 se enfrentaron con un conjunto 8 goles inferior en handicap, por el ingreso de Juan Agustín García Grossi en lugar del revolcado Juan Ignacio Merlos (ver aparte). ¿Cómo resultó ese parcial de dos chukkers y fracción? 5-4 para los Merlos...
Bueno, eso de "los Merlos" es sólo una costumbre, porque de los tres hermanos quedó en la cancha sólo Agustín. Así de alternativo estuvo El Paraíso (Ignacio Toccalino sustituye a Sebastián Merlos, suspendido), y así y todo opuso dura resistencia a La Dolfina. Incluso, en lo estrictamente polístico, jugó mucho mejor que otras veces en que presentó completa su alineación titular. Porque se decidió, a contramano de lo común, a pegar lo más largo posible y correr. Y eso funcionó.
Como en esos primeros chukkers, que ganó por 5-3 gracias a unos encendidos Juan Ignacio Merlos y Francisco de Narváez (h.). La Dolfina puso orden sólo desde el tercer período (3-0 parcial), cuando Lucas Monteverde, claramente repuesto de la lesión en el muslo izquierdo, sugirió que sería una gran tarde personal. Resultó, de hecho, el mayor goleador de La Dolfina, con 7, y se reveló muy efectivo en los penales, acertando uno de 60 bien alto y otro de 40. Y respecto a las ejecuciones, una curiosidad: todos los polistas de La Dolfina convirtieron con bochas detenidas.
Eso, porque Cambiaso no estaba del todo bien y cedió los penales. Y no sólo los penales; en muchas acciones no se exigió como acostumbra hacerlo. Rara vez bajó profundamente para defender en una jugada comprometedora. Pero no por ello escatimó calidad; bien vale destacar el tercero de sus cinco goles de jugada: recibió un pase en el medio, la llevó a toda velocidad atorado por Pite Merlos, superó a éste en velocidad y, cuando se le acababa el terreno, dobló paralelo a la línea de fondo y depositó la bocha entre los mimbres de Libertador con un toque de categoría.
A partir del citado 3er período, La Dolfina dominó, más en el tanteador que en el desarrollo, con más participación de sus tres hombres de atrás que la habitual. Su mejor momento fue de mediados de la 2ª etapa a mediados de la 4ª, cuando secó a El Paraíso y le ganó 10 throw-ins seguidos.
El equipo naranja, sin embargo, confió en su propuesta ambiciosa en ataque, que a la vez resultó permeable en defensa. Por eso Cambiaso y compañía se escaparon a un 14-10 en el 7º tiempo. A esa altura, ya Juan Ignacio Merlos había dejado el partido y sido suplido por García Grossi, que se ubicó como primer delantero –Tincho Merlos quedó de 3– con mucho atrevimiento y sin el menor prurito para afrontar la marca de Adolfito. Al que superó en más de un mano a mano, por cierto.
Un golazo de cogote de De Narváez desde unas 90 yardas hacia Libertador puso a tiro a El Paraíso (13-14) en el último chukker, pero en el throw-in siguiente el propio Paco cometió un foul a Mariano Aguerre y casi decidió el resultado en favor del adversario, porque Cambiaso tomó el penal de 60 yardas y lo convirtió bien por arriba del mismo arco. El descuento de Agustín Merlos, con un disparo muy esquinado, fue casi simultáneo con el campanazo definitivo.
Con dos suplentes y un polo más generoso, El Paraíso dejó una gran imagen final. Con todos sus titulares, aunque con su líder algo menguado, La Dolfina entregó incertidumbre. Dentro de seis días definirá el grupo ante Chapa Uno. En el examen de ayer tuvo margen; la próxima será una prueba de fuego.
5 las victorias consecutivas que suma La Dolfina sobre El Paraíso, que nunca le ganó desde 2005.
Por Xavier Prieto Astigarraga
De la Redacción de LA NACION