|
|
El otro
Es el más grande del país y uno de los más imponentes. Se puede caminar sobre los hielos, sorteando grietas, sumideros y cavidades turquesas. Y con un plus de lujo, la ausencia de turismo masivo.
EL CHALTEN.– Son misterios de la fama. Que el glaciar Perito Moreno es un espectáculo en sí, y que prácticamente todo argentino ha oído hablar de él, si es que no lo visitó, nadie lo discute. Ahora, pregunte a cualquiera dónde queda el glaciar Viedma o cuál de las dos moles de hielo es más grande y recibirá más caras de asombro que certezas.
Tal vez porque está más lejos, porque no está a golpe de vista, porque aquí no hay ningún rompimiento de película, el Viedma ha permanecido relativamente resguardado del aluvión de turistas que recibe el Moreno. No es que no lo visite nadie, ojo, porque es una de las estrellas del Parque Nacional Los Glaciares, y principalmente de El Chaltén, el pueblito que se levanta al pie del Fitz Roy. Pero mientras que por el Moreno trajinan unas 300 personas por día, aquí no superan las 40. Un lujo.
Y hay que decirlo: esta lengua gélida que baja desde la masa de hielo continental, apretada entre dos cordones montañosos, es tan conmovedora, turquesa e inverosímil como su vecino más famoso.
Aunque los que llegan hasta acá no buscan comparaciones, sino simplemente rendirse ante tamaña belleza, llenar los pulmones de ese aire azul y emocionarse con el crujido del glaciar bajo los pies. Claro, primero hay que calzarse los grampones, suerte de sandalias con púas de hierro que se ajustan sobre los zapatos.
Ensayamos unos pasos torpes y vacilantes, pero al cabo de unos minutos nos acostumbramos a este calzado vernáculo. Milena Gómez y Freddy Schulz, los guías de Fitz Roy Expediciones, se mueven como si hubieran nacido sobre grampones.
Improvisan escalones de hielo con sus picos, saltan sobre grietas, trepan paredes y, en fin, parecen conocer cada recoveco de este freezer a puertas abiertas que va revelando sumideros, cuevas de hielo y lagos subterráneos.
El trekking, en rigor, no requiere de más dificultad que estar atento a grietas y tropezones por igual. Esta será la sexta temporada en que se practica, y está habilitado para el público en general (El Viedma Pro, en cambio, incluye un día completo de instrucción para realizar escalada en hielo). El final tiene su recompensa (en realidad, toda la caminata es en sí una enorme recompensa).
Además del licor on the rocks, con hielo del glaciar, por si quedan dudas, hay una pequeña incursión en una caverna formada en el lecho del Viedma. Las comparaciones con los mundos imaginados por Julio Verne quedan cortas. En general, las cuevas de hielo se forman debajo de un glaciar por derretimiento.
Aunque no tan importantes como en otros casos, el Viedma ha sufrido retrocesos, y prueba de eso son los lomos de ballena que asoman entre las rocas (los lomos no son más que la superficie gris y aterciopelada que deja el glaciar al retirarse). También las manchas oscuras que rayan el frente turquesa, sedimentos de tierra y roca que el glaciar va arrastrando cuando se desplaza, dan cuenta del repliegue.
De todos modos, con sus 978 km2 (casi cuatro veces el tamaño del Moreno), el Viedma sigue siendo el glaciar más grande de la Argentina. Hasta hace poco se creía que era el Upsala, pero los últimos estudios indicaron que éste se quedó en los 902 kilómetros cuadrados.
En realidad, apreciamos la verdadera magnitud del Viedma a medida que nos alejamos por las aguas lechosas del lago homónimo, el mismo que fue descubierto por el explorador español Antonio de Viedma en el siglo XVIII.
Avanzamos entre témpanos y bloques de hielo en una flamante embarcación de ventanales gigantes (a fines de mes se habilitará la segunda). Al cabo de una hora de navegación amarramos en Bahía Túnel, en la margen norte del lago. Desde allí, por un camino prácticamente pelado (si no fuera por esos arbustos retacones que por aquí llaman mataguanacos), son apenas 17 km hasta El Chaltén. Es el mismo viaje que hicimos de ida. Pero esta vez volvemos en silencio, con la retina impregnada de celestes y azules imposibles
Por Teresa Bausili
Enviada especial
Fuente
|
PUBLICIDAD
Buenos Aires Gay
Hoteles en Argentina
Official Gays |