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Rincones festivos de una ciudad iluminada
Nueve millones de lamparitas integran la decoración de una capital que, año tras año, cambia por completo cuando llegan las Fiestas.
MADRID.- Una cuadra de cola hay en Doña Manolita, un local de lotería que tiene fama de vender, cada fin de año, varios billetes ganadores. Ubicada en plena Gran Vía, su reputación crece a medida que más gente apuesta allí, donde la probabilidad de vender los premios gordos también aumenta, en un auténtico círculo vicioso.
Pero la extensa cola pasa inadvertida entre la multitud del centro madrileño, que en diciembre ofrece indicios claros del crecimiento económico del país, no sólo por el boom de compras (Alex de la Iglesia se quedó corto en su film Crimen Ferpecto ), sino también por el atasco de autos, casi todos de última generación, y una decoración tan deslumbrante como costosa, en cientos de calles y edificios.
Madrid es una de las ciudades del mundo que más se modifican en las Fiestas. Unos 9 millones de lamparitas forman parte de las diferentes decoraciones, y las actividades especiales se extienden hasta el 6 de enero, cuando el paso de los Reyes Magos da por concluidos los festejos municipales.
La ciudad está hermosa, vale la pena caminarla. Sobre todo este fin de año, cuando el metro (opción inigualable para evitar congestionamientos), está con problemas de huelgas. Otra buena opción es el bus de la Navidad, un colectivo de dos pisos, azul y destechado , que recorre el circuito de luces, el de las principales avenidas iluminadas. El pasaje cuesta un euro y las paradas están en plaza Colón, Plaza de Cibeles, glorieta de San Vicente y calle Mayor.
La muchedumbre con bolsas de regalos no deja de sorprender, pero el centro se mantiene silencioso. Por educación o resignación, los conductores no abusan de la bocina. Tampoco se oyen cornetas, que años anteriores enloquecían a madrileños y turistas. Su venta está prohibida en las ferias navideñas, y existe una policía acústica que se ocupa de los problemas de ruidos.
Doce diseñadores elegidos por concurso se ocuparon de la decoración de los sitios principales. La ciudad cuenta además con 150 espacios públicos especialmente ambientados y 25 árboles navideños gigantes, entre ellos el Arbol de los Deseos, en El Retiro, que alcanza los 30 metros y tiene deseos dentro de globos ( www. elarboldelosdeseos.es ). Hay también proyecciones sobre edificios históricos, como el Correo Central, ahora Ayuntamiento.
Cada vidriera exhibe su propio pesebre. Carnicerías, restaurantes, farmacias... En cualquier local, un mini Belén sorprende a los caminantes. Pero son los 25 belenes oficiales los más convocantes: para acceder a ellos se forman extensas filas, repletas de niños.
En el Palacio Real, por ejemplo, hay que esperar una hora para ingresar a la tradicional sala donde se exhiben piezas del siglo XVIII, de madera tallada y pasta de papel, en una gran maqueta que incluye mercados, ambiente de pueblo e imágenes del nacimiento.
Las figuras tienen ropa de estilo napolitano, además de accesorios detallados y ojos realizados con piedras y vidrios. "Por eso parece que te miran", dice el argentino Matías Abella Roberts, uno de los creadores de este Belén.
Frente al Palacio, la Plaza de Oriente es uno de los principales escenarios de los shows. Para descargar el programa completo de actividades, la página oficial es www.esmadrid.com .
Más para los chicos
La plaza de Colón cuenta con las actividades infantiles más importantes, enmarcadas en su Ciudad de los Niños. Funciones de teatro en dos salas y 50 actividades de títeres, marionetas, danza y cuentacuentos forman parte de la propuesta, con un precio de entrada de 2 euros.
El Corte Inglés tiene su propia atracción para las Fiestas, todo un clásico de la capital. Se trata del Cortilandia, una decoración mecanizada que cubre la fachada del megalocal de la calle Preciados. Un cierre ideal, después de este show de luces, es disfrutar de un chocolate con churros en San Ginés, típico after fiestas (está abierto toda la noche), pero que por la tarde se llena de familias y niños.
Claro que no todo es tan tradicional; tampoco lo son barrios como, por ejemplo, Chueca. Su plaza principal también se ilumina, pero con un estilo más desenfadado, y los coloridos círculos que cuelgan a diez metros de altura ambientan las noches de manera diferente.
El festejo masivo y más colorido de fin de año se realiza en Puertas del Sol. Y la Cabalgata de Reyes, el próximo domingo, será el último gran acto, con teatro callejero y espectáculos musicales en puntos del recorrido. Desde las gradas del Paseo de la Castellana se puede disfrutar del largo final del trayecto.
Por Martín Wain
Enviado especial
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