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Comparte tu aldea
El intercambio de datos, una herramienta esencial
Volar es cada día más económico y dormir es cada noche más caro. Si fuera cierto que la vida es sueño sería cuestión de quedarse despierto. Pero no es posible.
Por eso, si uno quiere viajar, es cuestión de encontrar la respuesta a la pregunta difícil: ¿cómo conseguir alojamiento amable, limpio, seguro, bien ubicado y dentro de un presupuesto de pocos pesos, dólares o euros? Nada menos que la fórmula de los hostales de Madrid, los bed & breakfast de las tías londinenses y algunas otras variantes similares.
La mayoría de los e-mails (los emilios ...) que recibo claman por eso. Y se me ocurre que la respuesta hay que buscarla en el boca a boca , el viejo sistema que se está haciendo más actual que nunca y que significa compartir el mundo . Es un ejercicio solidario al paso, que hacemos sin darnos cuenta, con ventajas y sin perjuicios. Lo practicamos al recomendar películas, que se mantienen en cartel gracias a la gente, o al pasar el chimento de un bodegón de barrio.
El conocimiento es poder, según explicó el inglés sir Francis Bacon (1561-1626). Esto nunca fue más cierto que ahora, con Internet, si se tiene el cuidado de analizar la información para no comprar pescado podrido, de la misma forma en que no se acepta a ojos cerrados un consejo.
Olas... o tsunamis
La tecnología cambia la vida ¿Recuerda la conmoción que se produjo cuando se conocieron los programas de computación para compartir música? En ese momento, se habló de copiar más que de intercambiar archivos de sonido. Aunque fuera tan simple como prestarnos discos entre conocidos a escala planetaria. Pero dejando las puertas abiertas a los piratas, que no son los del Caribe.
Otro salto fue YouTube, que se ha convertido en una herramienta en la campaña preelectoral en los Estados Unidos. El público hace preguntas a los candidatos a través de CNN dando la cara y hablando a su manera de la misma manera que escribe a los diarios.
La organización vertical, jerárquica, de arriba hacia abajo se transformó horizontalmente. Y llegó al mundo económico con el éxito de quienes (Facebook, etc.) ponen al público en contacto entre sí para trabajar juntos sin conocerse. Cada uno puede proponer un proyecto y enriquecerlo con otros aportes de cualquier parte hasta convertirse en un negocio (cuidando los derechos, para que no se roben las ideas). Son oficinas, laboratorios, fábricas sin muros, abiertos en ese éter, como se decía en los tiempos iniciales de la radio, al que hoy llamamos ciberespacio.
El turismo, la segunda industria de paz junto con la energía, no es ajeno a estas olas (o tsunamis) y ya se están produciendo novedades de todo tipo.
Desde la familiaridad con los correos electrónicos gratuitos al impacto de Google y al intercambio de opiniones francas y críticas, con las fotos tomadas por los propios usuarios sin censura previa de los hoteleros. Las autopistas digitales no piden el pasaporte y llevan a cualquier parte sin gastar combustible, porque en el universo de los bits casi todo es gratuito. Menos el saber y el saber cómo ( know how, en la jerga habitual).
Las cosas no son sencillas y las mujeres fáciles no tienen buena fama. La realidad no es lo que era y no tiene dos caras, sino muchas. Desde la misma definición de viaje, que entre sus sinónimos en inglés ( trip ) significa travesía, excursión y también traspié, zancadilla o dar un paso en falso.
El viaje, por largo que sea, comienza con un paso que tenemos que dar más con la cabeza que con los pies.
Por Horacio de Dios
almadevalija@gmail.com
Fuente
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