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Así se baila el tango
SALIERON TRES DVDS SOBRE EL MILONGUERO PEPITO AVELLANEDA
Fue uno de los grandes de las pistas. Esta colección se basa en testimonios del propio Pepito y de otros tangueros.
Pepito Avellaneda nació en 1930 con el nombre de José Domingo Monteleone en la ciudad bonaerense de la que adoptó el seudónimo. Por este seudónimo sería internacionalmente conocido como un extraordinario maestro de los secretos del baile de tango y milonga. Pepito murió en 1996, diez años después de haber viajado por primera vez a Europa para dictar clases; había vuelto repetidamente allí, siempre acompañado por su esposa Suzuki; luego su radio de acción se amplió a Canadá y los Estados Unidos.
Recientemente se lanzó al mercado audiovisual una colección de tres dvd's que recogen un número importante de clases dictadas por Pepito -y grabadas en su momento por el canal Sólo Tango-, junto con registros de exhibiciones dadas por él y Suzuki (y otras compañeras también) en Buenos Aires, Amsterdam, París.
Pepito no era sólo un admirado maestro; era igualmente, o quizás por sobre todo, un gran bailarín. A despecho de su breve estatura y su panza prominente tenía una elegancia innata en el baile, una gracia y una musicalidad fantásticas. Pepito Avellaneda fue particularmente apreciado por su calidad para interpretar el ritmo de milonga, sobre el cual creó un gran número de pasos propios; pero es preciso ver estas grabaciones para comprender de qué manera personal podía también bailar un tango.
Se había formado en las prácticas entre hombres de los clubes de su barrio y aunque poseía el oficio de pizzero heredado de su padre, ya desde muy joven bailó profesionalmente. Debutó a los quince años con una exhibición en el Teatro Roma de Avellaneda y más tarde consiguió contratos para trabajar en el interior del país. Luego comenzó a actuar en los "números vivos" de las sesiones de cine y fue entonces que un representante le encontró el seudónimo de Pepito Avellaneda (primero fue Pepito de Avellaneda, como referencia al barrio en el que había nacido).
Entre los testimonios que recoge el primer volumen de la colección figuran los del propio Pepito: "Mi vida era y es el baile; yo tenía diecisiete años y mi viejo me decía, 'te vas aburrir de bailar'. Después, cuando gané un primer premio en 1950 en un concurso que se hacía en la Avenida de Mayo y 9 de Julio -participaban cincuenta parejas-, mi viejo me dijo de nuevo 'te vas a aburrir'. Pero un año después, en 1951, hice una presentación en televisión. Ahí me dijo 'vos bailás'".
Y su esposa Suzuki: "Cuando lo conocí yo no bailaba; iba a la milonga y me quedaba dormida. Pepito podía recorrer bailando, en una noche, unos quince mil kilómetros. En los muchos años que bailé con él, siempre improvisamos. Con la manera en que te marcaba era muy difícil que te equivocaras. Bueno, a veces te equivocabas porque a lo mejor te marcaba una cosa y hacía otra. Le gustaba mucho viajar pero París era su ciudad favorita y también Amsterdam".
En 1993 Pepito cumplió cincuenta años con el tango y se lo celebraron con una milonga en el Club Gricel del barrio de San Cristóbal. "Vino todo el mundo -cuenta Pepito-, incluso Robert Duval desde los Estados Unidos especialmente para saludarme. Lindo eso, ¿no?"
Un testimonio más, el de otro gran bailarín, Gavito, fallecido hace pocos años: "Pepito era una leyenda, especialmente para mí, que soy, como él, un muchacho de Avellaneda. Era mucho más grande que yo pero nos encontrábamos todos los días en el café después de la milonga. Era muy lindo conocerlo en la pista de baile, sus canyengueadas, sus orilleadas; pero era más lindo hablar con él en un café. Eramos un poco bohemios, o vagos... o milongueros, que al fin y al cabo era el mismo mote. Antes, que te dijeran milonguero era un insulto, ahora es un diploma de honor".
Fuente
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